martes, 20 de enero de 2009

La Dulcinea de Duchamp



-Metafísica estáis.
-Hago striptease.

Ardua pero plausible, la pintura
cambia la blanca tela en pardo llano
y en Dulcinea al polvo castellano
torbellino resuelto en escultura.

Transeúnte de París, en su figura
-molino de ficciones, inhumano
rigor y geometría- Eros tirano
desnuda en cinco chorros su estatura.

Mujer en rotación que se disgrega
y es surtidor de sesgos y reflejos:
mientras más se desviste, más se niega.

La mente es una cámara de espejos:
invisible en el cuadro, Dulcinea
perdura: fue mujer y ya es idea.

Octavio Paz

2 comentarios:

Ana Blanco dijo...

No conocía "La Dulcinea de Duchamp", pero es magnífica, como muchas de sus obras ;)

soldevilla dijo...

Duchamp+Octtavio Paz. ¿Se puede pedir más? El poeta mexicano tiene una injusta fama de poeta difícil. exige un lector atento, eso es cierto, pero su poesía tiene una mágica transparencia